domingo, 2 de mayo de 2021

 

 

LAS ORACIONES COMPUESTAS

 

 Las oraciones complejas o compuestas, por su parte, son oraciones simples con un núcleo verbal principal y, al menos, otro subordinado.

Llegamos así a las oraciones compuestas que suponen la unión de varias oraciones a través de nexos coordinadores o por una pausa de yuxtaposición (que es una unión sin nexo de elementos contiguos  equifuncionales).

Las oraciones compuestas por coordinación presentan sintagmas unidos en condición de igualdad: “Los chicos y las chicas juegan al fútbol”

Las oraciones compuestas se clasifican en coordinadas, yuxtapuestas y subordinadas.

Las oraciones Coordinadas Se clasifican en:

 

CLASIFICACIÓN DE LAS ORACIONES COORDINADAS

SIGNIFICADOS

NEXOS

EJEMPLOS

COPULATIVOS

Indican unión

Y, e, ni

Planteé el problema y lo resolví

DISYUNTIVAS

Presentan  alternativas de elección

O, U ,BIEN

¿Te quedas con nosotros o te vas con ellos?

DISTRIBUTIVAS

Posibilidades que no se excluyen

Bien…bien, ya…ya, unas veces…otras veces, tan pronto como

Ya ríe, ya canta, ya llora.

ADVERSATIVAS

La segunda proposición  expresa una limitación o condición que se impone a la primera

Pero, más, aunque, sin embargo, no obstante. Antes, antes bien, por lo demás, sino que, con todo, más bien.

Es simpático pero muy serio.

EXPLICATIVAS

La segunda proposición aclara la primera

Esto es, es decir, o sea.

Escribe cuentos y novelas, es decir, es ante todo narrador.

ILATIVAS

 

Unen dos acciones independientes pero ligadas por su significado. La segunda suele ser consecuencia o resultado de la primera.

Nexos: luego, por lo tanto, de modo que, por consiguiente.

 Mi teléfono no da la señal, luego estará averiado.

miércoles, 7 de abril de 2021

LA LITERATURA DE LA CONQUISTA Y LA COLONIA


 CARACTERÍSTICAS DEL DESCUBRIMIENTO, LA CONQUISTA Y LA COLONIA

 

·         Carácter testimonial

·         Experiencias vividas (crónicas)

·         Expresión de la fusión de las culturas española y americana

 

En la parte de la indagación viste cómo Colón en su Diario de navegación, es el primero que da testimonio de la naturaleza y del hombre americano mediante el registro de los hechos que le ocurrían.

Aunque algunos españoles escribieron sobre el continente americano, sin conocerlo, el periodo de lo que se conoce como literatura hispánica comenzó con la llegada de Cristóbal Colón a América, el 12 de octubre de 1492.

La literatura hispánica tiene en cuenta las expresiones estéticas literarias de los pueblos de habla hispana, que manifestaron a través de cartas, crónicas, diarios, entre otros, las expediciones y el significado de la época   de la Conquista, la Colonia   y el florecimiento del Barroco, traído de España y adecuado a las circunstancias y a la realidad del Nuevo Mundo.

 

LAS CRÓNICAS DE INDIAS Y LOS CRONISTAS

 

Las crónicas de indias son los relatos que de manera más extensa recuperaron y transmitieron la llegada al nuevo mundo de los europeos. Desde su definición clásica, la crónica es un relato que narra acontecimientos según su organización cronológica, pero las crónicas de indias, van mucho más allá, pues reúnen características diversas que mezclan lo real y lo fantástico para explicar la asombrosa realidad de América a la que se enfrentaban los europeos.

 

En muchas de las crónicas hay también un uso notable del lenguaje literario, lo que las convierte no solo en documentos testimoniales, sino en verdaderas obras literarias representativas de un momento histórico.

 

Los cronistas de indias, como vimos en el ejemplo, en el que Cristóbal Colón es quien relata, no eran necesariamente autores dedicados al oficio de escribir. Entre ellos se reconocen soldados, aventureros, curas, historiadores, españoles e indígenas, que narraron y compilaron los sucesos que presenciaban, imprimiéndoles un sello personal.

 

REPRESENTANTES DEL DESCUBRIMIENTO,  LA CONQUISTA Y LA COLONIA

 

1.    HERNÁN CORTÉS (España, 1485-1547)

Escribió 5 cartas que se conocen con el nombre de Cartas de relación de la conquista de México. El propósito de estas cartas, dirigidas al rey Carlos V, es convencer a los civilizados españoles de las maravillas de las Indias.

 

Cortés aprovechó la lucha interna entre tlaxcaltecas y mexicas para vencer a estos últimos.  Sometió al emperador Moctezuma, sufrió la derrota de la noche triste, se apoderó de Tenochtitlán, capital del Imperio Azteca; y luego, vencido, murió solo y empobrecido.

 

2.     Bernal Díaz del Castillo (España, 1492- 1580)

 

Fue soldado de Hernán Cortés y participó en la Conquista de México y escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Este libro es considerado uno de los más representativos de la literatura de los cronistas de Indias. Su obra se caracteriza por la fidelidad a los hechos.  Concede énfasis e importancia al soldado que acompañaba al conquistador por ser elemento clave de la aventura de la Conquista. Es considerado uno de los más importantes narradores de la época.

 

3.    Fray Bartolomé de las Casas (España, 1474-1566).

 

Sacerdote, teólogo y cronista de Indias. Ha sido llamado Protector o defensor de los indios. Fue un crítico implacable de los conquistadores y rechazó el sistema de guerra y aniquilación contra los nativos. En su obra Brevísima relación de la destrucción de las Indias describe las matanzas de las poblaciones indígenas y las terribles torturas a que se sometía a los pueblos conquistados.

 

4.    CRISTOBAL COLÓN (1451-1506)

 

Cuando Colón entró al mar caribe y el almirante lo consignó en su diario a bordo el nuevo color del mar se estaba comenzando por primera vez, a describir la naturaleza americana. Se puede como el primer texto literario de nuestro continente. Colón creía haber llegado a un lugar llamado Cipango un lugar del Asia y creía que las tierras que describía Marco Polo, otro viajero italiano. Obra EL DIARIO

5.    AMÉRICO VESPUCIO (1454-1506)

 

Obra: CARTAS RELATIVAS A LOS VIAJES Y DESCUBRIMIENTOS (1504)

 

Esta colección de cartas ha sido también conocida como Mundus Nova, Este intelectual florentino hace observaciones geográficas concretas respecto a las tierras nuevas, aportando, simultáneamente, datos astronómicos y culturales. Fueron escritas primero en italiano luego en español y por último en inglés. Su popularidad llegó a tal punto, que con el nombre de Américo fue nombrado el nuevo continente, en virtud de que, a diferencia de Colón, Vespucio reconoció la existencia de un nuevo continente.

 

6.    GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO (1478-1566)

 

Obra: SUMARIO DE LA NATURAL HISTORIA DE LAS INDIAS (1525)

 

Es un informe dirigido al emperador Carlos V, es una verdadera enciclopedia de geografía y asuntos naturales del descubrimiento. Este texto ofrece a los lectores un mundo maravilloso y presenta una visión panorámica del horizonte caribeño. En su obra se incluyen palabras como: bohío, cacique, hamaca, huracán petaca y guayacán. Actualmente en la lengua castellana se consideran estas palabras como castizas.

 

7.    SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ. (1651-1695)

 

 

Obra: PRIMERO SUEÑO

 

Es un poema onírico dedicado a la noche y al sueño. Es de carácter mitológico y literario, El alma se aparta del cuerpo y sube a lo celestial en busca de las más altas cimas. Es una obra barroca de esta mexicana a la cual llamaron desde su adolescencia, la décima musa.

 

Obra: REDONDILLA

 

En esta obra recrimina a los hombres que acusan a las mujeres de ligeras. En el contexto de la época de la colonia el hombre declaraba el honor dependiendo de la virginidad de la mujer, lo cual ella consideraba como algo arcaico.

 

Obra: SONETO

 

Tuvieron el mejor estilo, hablan del engaño de la belleza, de su fugacidad. Tuvo grandes contrastes en el manejo del lenguaje.

 

lunes, 1 de marzo de 2021

 

Para: Grado 9.5

PROYECTO DE LECTURA: LA MAGIA SAVIA DE LEER Y ESCRIBIR.

EL ALMOHADÓN DE PLUMAS
(Cuentos de amor, de locura y de muerte, (1917)

                                                                             HORACIO QUIROGA

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
 La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
 En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
 Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
 —No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada…Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

 Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
 Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.
— ¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
 — ¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
 —Pst... —Se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...
 — ¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.

 Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.

Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
 — ¡Señor! —Llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
 —Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
 La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
 — ¿Qué hay? —murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandos: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
 Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

1.    La luna de miel fue un largo escalofrío

a.    Por el grito de la sirvienta

b.    Por el desamor de Jordán

c.    Por la muerte de Alicia

d.    Por el silencio

2.    Jordán

a.    No amaba a Alicia

b.    Golpeaba a Alicia

c.    La amaba profundamente.

d.    Ninguna de las anteriores.

3.    ¿De qué murió Alicia?

a.    Por el desprecio.

b.    Por el desamor.

c.    Porque se desangró.

d.    Porque le chuparon la sangre los parásitos

4.    La picadura era

a.    Grande.

b.    Imperceptible.

c.    Se detectaba fácilmente.

d.    Pequeña y se detectó con facilidad.

5.    El médico

a.    Detectó la enfermedad.

b.    Descubrió el parásito.

c.    La curó

d.    Ninguna de las anteriores.

6.    El almohadón era:

a.    Pesado.

b.    Liviano

c.    Ligeramente liviano

d.    Ninguna de las anteriores.

7.    Ese animal se hinchó porque

a.    Le dieron un golpe.

b.    Bebió tanta sangre que quedó grande, deforme y pesado.

c.    Comió muchos parásitos.

d.    Todas las anteriores.

8.    Este cuento es una historia

a.    Amor.

b.    Policiaco.

c.    Terror.

d.    Psicológico.

9.    Inventa un minicuento de terror.

10. ¿Qué enseñanzas le deja este cuento?

11. Dile a un adulto que te cuente un cuento de terror y lo escribes.

12. ¿Quién es Horacio Quiroga?